martes, 12 de febrero de 2008

Cuidando la punta


Deportivo Roca jugó ante Racing de Trelew. La transformación de su juego cambió radicalmente después del primer gol (sobre el cierre de la primera etapa), que mutó los gestos de fastidio y preocupación por los de alivio y esperanza. Con el grito de Darío Escudero se encendía la ilusión de que lo mejor estaba por venir.

Hasta ahí, la única certeza era que Roca había sido una sombra. Maniatado, sin sorpresa, previsible en sus movimientos. Ante este panorama, Racing se aprovechó. Nahuel Scala generaba problemas por la derecha de la defensa naranja cuando se asociaba con Claudio Rosales, de buen primer tiempo. Eso provocaba confusión entre Juan Valenzuela y Horacio Gutiérrez, y Roca sufrió un par de veces por esa banda.

Ausente David Napolitano, e impreciso con el balón Cristian Villanueva en la salida por el lateral izquierdo, Roca no generaba peligro. El 'Titi' es generalmente una buena alternativa en la punta del ovillo ofensivo, pero a como todo el equipo, no escapó a la palidez general que maquilló la primera de las dos caras que Roca mostró ayer.

A los 21' se produjo la llegada más clara del partido hasta ahí cuando Walter Palomino, de media vuelta y a la salida de un córner, se topó con las manos de César Velázquez, que salvó su arco de una caída segura.

Mientras, Roca intentaba pero no llegaba. Pero lo que no hizo en 44 minutos, lo hizo en sólo uno. Primero fue Gustavo Guevara, que con disparo de afuera, marcó la primera jugada de peligro del 'Depo' en la etapa. Casi de inmediato, los puños de Aldo Suárez salvaron a Racing ante un disparo de Ariel Santos. Y en la jugada siguiente, un centro al segundo palo de Guevara, encontró la cabeza de Escudero para el 1-0.

Roca volvió con otro aire de los vestuarios. Saldico refrescó conceptos en el descanso y Roca comenzó a saldar su deuda. Aparecieron los Napolitano, Villanueva se amigó con la pelota y Pablo Bocco, incansable como siempre, hacía su aporte. Las chances por aumentar se sucedieron, pero fue recién a los 25 cuando una pelota aérea lo sobró a Omar Ríos para que David enfile solo hacia el arco 'académico'. El menor de la dinastía no dudó y anotó.

Roca se despabiló a tiempo y terminó aplaudido por su gente. Instantánea final digna de un líder que justificó su condición.

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